Los ecosistemas acuáticos son todos aquellos que contienen un volumen determinado de agua, dividiéndose en ecosistemas marinos (océanos, mares y marismas) y de agua dulce (ríos, arroyos, lagos, lagunas y embalses).

 

Cualquiera de estos ecosistemas aportan y sostienen mucha biodiversidad y paisajes que, fotográficamente, tienen muchísimo interés, como pueden ser playas de gran encanto como la de As Catedrais en Ribadeo (Lugo), con sus espectaculares formaciones rocosas; acantilados como los de a Costa da Morte; ríos de increíble belleza como pueden ser el Lor que atraviesa un área tan emblemática como es A Serra do Courel o aquellos que con cierta frecuencia presentan hermosas cascadas, o caudalosos como los ríos Miño y Sil; o lagos y lagunas como pueden son aquellos que se ubican en zonas de montaña y alta montaña que en numerosos casos son de origen glaciar.

En cuanto a la geomorfología, esta se caracteriza por presentarnos las múltiples formas que posee la corteza terrestre y que se representan a través del relieve, en muchas ocasiones con sorprendentes formaciones rocosas compuestas por distintos minerales y oríginadas por factores variados (glaciar, volcánico, fluvial, eólico, etc) y que originan cadenas montañosas, valles profundos, desiertos, cuencas fluviales, líneas de costa con mayor o menor irregularidad, etc. También está la geomorfología oculta o subterránea, como son las cuevas y simas de mayor o menor tamaño y profundidad, con sus posibles formaciones como las estalactitas, estalagmitas, excéntricas, cursos de agua, etc. A pesar de que la mayor parte de sus tramos se encuentran en penumbra o con ausencia total de luz, aplicando la técnica y la iluminación adecuada, son lugares con un gran interés fotográfico.

 

Mientras existan ríos y montañas, mientras queden hombres, vencido el agresor yanqui construiremos un Vietnam diez veces más hermoso.” 

Ho Chi Minh

 
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